“1984″.

Siempre he pensado que para ser escritor, un escritor de verdad, se requiere de cierta madurez mental y de cierto grado de conocimiento sobre el ser humano y su condición como tal. Los debrayés sobre las cuestiones humanas, la constitución de la sociedad, el poder, y la moral, son una constante en las novelas de ficción y ciencia ficción que tanto acostumbro leer. Siempre me sorprende la forma en que, en cierta parte de la obra, el autor nos aplasta con una innegable verdad que, conocíamos en parte o tan vez alguna vez pensamos, pero que no comprendíamos en su totalidad y tampoco aceptábamos por completo. Me ha maravillado la extensión del pensamiento de los autores, y esa forma tan suya, seca y veraz en la que destazan nuestras ilusiones y nos muestran al ser humano tal y como es, en un estricto estado lejos de idealismos.

Así, después de leer 1984, de Georde Orwell, pude comprender un poco más la lógica y metodología de las actividades gubernamentales en pro de la conservación del poder, y no sólo en ostento del mismo, sino en el deseo de control hacia sus gobernados.

Orwell nos habla de una sociedad “futura” –que en tiempos actuales se vería alojada en el pasado–, totalitaria y represora. Los sentimientos humanos como el amor, la lealtad, el deseo sexual, el heroísmo, la valentía entre otras virtudes han sido extirpadas de la sociedad. La guerra es una actividad constante que garantiza la estabilidad social y económica del planeta. El Gran Hermano siempre vigilante en compañía de la Policía del Pensamiento guían a las personas por el camino de la ortodoxia moral y hacia un pensamiento único. El Odio es el único sentimiento que ha sobrevivido, y es utilizado por El Partido como un desahogo de todas las emociones perdidas.

Winston Smith, un empleado del Ministerio de la Verdad, poco a poco va despertando de la farsa con la que el Partido venda los ojos de la sociedad, y sobre la que éste cimienta su poderío. Cometiendo lo que en neolengua –la lengua oficial de Oceanía– se considera como crimental, Winston se hace consciente de que no es correcta la forma en la que las cosas ocurren, pero pese a esto, nada puede hacer para que estas cosas cambien, o dejen de ocurrir. La novela nos cuenta la historia de Winston, las privaciones de las que tanto él como los del resto de su clase padecen, y las carencias que el gobierno les obliga a soportar; así como nos cuenta de su despertar a la consciencia social, su furtiva e ilegal relación con Julia, su encarcelamiento, y por último su inevitable conversión hacia la ideología propagada por El Partido.

En esta ficción política, Orwell introduce varios conceptos –como el del El Gran Hermano: Omnipresente y aparentemente ficticio ser, del cual según El Partido, proceden todas las bondades, virtudes, comodidades e inventos–, de los cuales, el que más me ha llamado la atención ha sido el “Doblepensar”. Definir qué es el doblepensar, al menos, a mí, es bastante complicado ya que es un concepto altamente contradictorio, abstracto y presenta paradojas en su significación, por tal, citaré un fragmento de la novela en la que, el autor amablemente, y con todo el poder de sus ordenados pensamientos, nos indica y esclarece qué es, o qué es lo que podemos tomar por doblepensar:

“Doblepensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. El intelectual del Partido sabe en qué dirección han de ser alterados sus recuerdos; por tanto, sabe que está trucando la realidad; pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad. El doblepensar está arraigado en el corazón mismo del Ingsoc, ya que el acto esencial del Partido es el empleo del engaño consciente, conservando a la vez la firmeza de propósito que caracteriza a la auténtica honradez. Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega… todo esto es indispensable. Incluso para usar la palabra doblepensar es preciso emplear el doblepensar. Porque para usar la palabra se admite que se están haciendo trampas con la realidad. Mediante un nuevo acto de doblepensar se borra este conocimiento; y así indefinidamente, manteniéndose la mentira siempre unos pasos delante de la verdad. En definitiva, gracias al doblepensar ha sido capaz el Partido —y seguirá siéndolo durante miles de años— de parar el curso de la Historia.”

El doblepensar es muchas veces utilizado en nuestra sociedad, si desean pueden deternerse a analizar algunas situaciones y voilá, podrían señalar con el dedo muchos casos de éste. La concepción de esta “ficticia” sociedad me parece bastante sensata, y quizá, algún día y a como las cosas ocurren, tengamos la dicha de contar con telepantallas en cada una de las habitaciones de nuestro hogar, y ojos siempre vigilantes, prohibiciones de pensamiento, restricciones de sentimientos, y un engaño del cual todos estemos satisfechos pese a saber que es un engaño. La sociedad orwelliana, en mi conspiranóica opinión, puede trasformarse en una realidad.

La lectura de esta novela, para ser sincero, me pareció bastante pesada, me sentí un tanto fatigado y confuso, pero pese a todo es sumamente buena, y por algo es un título recomendado cuando se habla de literatura universal. Quizá con una relectura del texto –necesariamente mucho tiempo después–, podré comprender más ampliamente las cuestiones sociales, y móviles de los que se hablan, pero, por ahora, estoy satisfecho con ella y ha sido un gusto leerla. Existen también varias adaptaciones al cine, de las que pueden disfrutar gracias a la ilegalidad de la internet.

Cristóbal Cano.

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Acerca de cristobalcano
¿Qué podemos decir? Pues viviendo esta vida y con muchas ganas de aprender todo lo que se pueda en este lapso. Yo sé que hay una vida mejor que esta, pero es carísima.

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