¿Y dónde vamos a parar?

Desde el primer momento la situación presenta un muy mal cariz… Cualquier ley,  enmienda o reforma que de alguna manera pretenda violar la libertad de expresión, debe ser abortada al momento. La censura no debiera ser siquiera una opción para tomarse en cuenta.

Actualmente la ley H.R. 3261 o ley SOPA, en los Estados Unidos es la más importante, o la que más implicaciones tiene hasta el momento, en la búsqueda por  controlar el material sujeto a Derechos de Autor o Propiedad Intelectual, que se comparte y distribuye vía internet; pretexto bastante válido si tenemos en cuenta las mermas en las ganancias de las disqueras y compañías productoras, principalmente, de tinte artístico. Pero la cuestión hace mucho que dejó de ser esa, peor aún, cuando las licitaciones se llevan a cabo a puerta cerrada y por uno de los gobiernos más poderosos y metiches del globo.

¿Alguien recuerda cuándo se nombró a Estados Unidos como protector de la legalidad, la moral, la ética y la economía del orbe? No, creo que nadie. Así que en sus manos ahora se encuentra el parte aguas que cambiará totalmente la historia del internet como lo conocemos. Digo en sus manos, ya que a pesar de que en nuestro México lindo y querido también existe una propuesta de ley de este tipo, y también en otros países como España, y las ya aprobadas en China e Irak,  sencillamente estas leyes no tienen tanto peso como la que se está cocinando en el gabacho.

El pretexto, como ya se sabe, es el copyricght, pero en verdad creo, sin afán de alarmar, que este es el primer paso que nos llevará a la censura total, el primer paso para prohibiciones de la libertad de expresión y más tarde, de pensamiento.  Me arrepiento de haber echado por la borda las teorías extrañas que me contaba un conocido sobre un movimiento bastante charado y conspiranoico de nombre Zeitgeist; teorías que me hablaban de un “Nuevo Orden Mundial”, o algo parecido en el que los poderosos controlaban todo y la sociedad era borrega, encausaban el pensamiento y eliminaban a los casos perdidos que no podían ajustarse al molde. En aquellos momentos no creí las charadas de aquel conocido porque yo sentía que estaba demasiado paranoico… Ahora tampoco creo en todo lo que decía pero es verdad que leyes como las antes mencionadas, son el primer paso para acabar en el Mundo Feliz de Aldous Huxley o en el 1984 de G. Orwell –novelas que ya he reseñado, y que nos ilustran lo terrible que sería una sociedad sin libertades de ninguna clase, peor aún, sin libertades de pensamiento, de individualidad–. 

Es innegable que la internet es un arma que la política mundial no se esperaba. La redes sociales son motivo de pánico y aversión para los poderosos que viven en la ilegalidad o que tienen metidas de pata como el bueno de Peña Nieto, ya que sus pendejadas se dan a conocer en cuestión de minutos y en todo el mundo gracias a Facebook o Twitter. China por ejemplo, en un intento claro y mal camuflado por controlar la información y la opinión que se divulga en la internet, ya aprobó una ley que obliga a nosotros, los bloggers a registrar las cuentas con nuestras señas particulares y  a leguas se puede ver que esta no es otra manera de intentar controlar la información y peor aún, deshacerse de la opinión y de los opinantes que no convengan o vayan en contra de los intereses de los gobiernos. 

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar en materia de legalidad? ¿Cuántas garantías individuales estamos dispuestos a perder para entender? Es lógico que los argumentos políticos y legislativos tienen mucho de verdad, están bien cimentados y de acorde con la realidad–vamos, están hechos por tiburones de la política y de las leyes–, pero sus implicaciones son muy amplias, y las lagunas legales que estas leyes van a presentar, van a permitir seguramente que el obrar de los gobiernos sea tan amplio, que adentro del mismo marco legal, se transgredan las libertades y derechos de las personas. 

No nos dejemos tomar el pelo, y peor aún, pensemos que este tipo de leyes nada más afectan a los jóvenes adictos a las descargas. No. Este es el primer movimiento de la partida de ajedrez, es la sinfonia del aria, y la ópera todavía no está ni a la mitad. Con el tiempo los gobernantes ya embriagados de poder, van a querer más y más del pueblo, y también azuzados por los grandes capitales de la iniciativa privada, van a dejarnos sin nada.

Cristóbal Cano.

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Acerca de cristobalcano
¿Qué podemos decir? Pues viviendo esta vida y con muchas ganas de aprender todo lo que se pueda en este lapso. Yo sé que hay una vida mejor que esta, pero es carísima.

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