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Bacantes: intentando explicarme.

01Para quienes gustan de los productos culturales de élite, Bacantes de La Rendija, es, fue o será una obra obligada. De ésta se ha hablado tanto, en tantos lugares, por tantas personas, que me era imposible no ir a ver aquello que fue tan alabado, abucheado, aplaudido y desdeñado.

08Así, desde el regreso de la compañía a las tierras yucatecas, y desde el anuncio de una temporada más de la obra de Eurípides, me programé para asistir a alguna de sus funciones. Cosa que logré el sábado pasado.

Entré a la sede 50/51 con cierta extrañeza aunque con una idea en mente: aquello no iba a ser precisamente igual, faltaba ver si sería diferente. Bacantes había que verlo, como antes dije, porque levantó varias cejas ya sea por aprobación o por rechazo, porque así como cautivó a unos, a otros les provocó grandes bochornos (doble morales sí, claro, pero bochornos al fin y al cabo).

¿Por dónde empezar?

Los primeros adjetivos calificativos que de esta obra se me ocurren son valiente y exigente. Valiente pues no cualquiera se abre en par para mostrarnos su anatomía completa, no cualquiera muestra las tetas a 50 personas por función: no cualquiera en esta ciudad tan recatada y doble moral. Valiente porque se atreve a deconstruir y reconstruir una obra clásica dotándola de una nueva significación que la acerca a un público pero que tal vez la aleja de las intenciones del autor. Exigente, porque no sólo exige a los actores quienes asumen un porcentaje de riesgo físico al jugar con el tablado de una forma tan atrevida, sino que exige del espectador un grado de madurez, tal vez el conocimiento previo la obra de Eurípides, tal vez la mente abierta a nuevas experiencias y sentimientos como espectador así como el despojo de algunos de sus prejuicios.

La obra clásica griega maridada con aspectos socioculturales y lingüísticos de las tierras yucatecas hasta cierto punto me resulta muy interesante. A la carga expresiva de la obra (ya de por sí trágica), hay que sumarle ciertos elementos que incrementan el dramatismo: tales como el tablado móvil, la iluminación, cuchillos oxidados, los sonidos causados por las botellas al golpearse, el achiote emulando la sangre, la elipsis en el texto así como la sustitución o adición de palabras, frases y fragmentos de texto totalmente nuevo, la lengua maya (indescifrable para mí) y por qué no, unas vísceras de sabrá Dios que animal.

10El desnudo como recurso también es otro aspecto a recalcar ya que por él, la obra libre de La Rendija fue aplaudida, temida y hasta censurada. Particularmente creo que el desnudo no hubiera tenido tanto impacto, o hubiese despertado todas las opiniones que despertó, sin el contacto entre quien se encuentra desnudo y el resto de los actores. Pero ¿Cómo llevar al espectador a donde se pretendía que éste llegase sin el desnudo en una obra de carácter dionisíaco? ¿Cómo representar la lujuria incitada por Eneo sin el contacto físico? ¿Cómo expresar el peligro, la ira, la confusión, la locura y la cordura al mismo tiempo sin exigirse de esa manera y comprometerse físicamente con el riesgo a lastimarse los genitales? Creo que la obra lo amerita, aun cuando he de confesar que también me resultó transgresor.

Dejando de lado el desnudo, el tono de la obra oscila intermitentemente entre la locura y la razón lo que también me satisface. Háblenme de personajes complejos por su fragilidad mental y estoy adentro. Es mi debilidad: me gusta el delirio. ¿Y cómo expresar el delirio si no es con desmesura? ¿Cómo explicar la pérdida del juicio a un espectador inmóvil si no son el exceso de movimiento? Embriaguez y desmesura creo que son permitidos y necesarios cada vez que se hable de Dionisio, pues no es un Dios modoso. 

03Sin embargo no todo me resulta aplaudible. El espectador no tiene un momento de descanso y hasta la acción perpetua puede resultar cansada. La obra tiene una duración aproximada de una hora y media en la cual sin un punto para recuperar el aliento, tal vez, nos sintamos un poco perdidos, difusos, y tal vez desesperados por llegar al verdadero clímax de la obra y una vez que alcanzamos éste, y retomamos el hilo de la trama, tal vez nos apure llegar a su final.

La obra como menciono hace recurso de una gran elipsis, suprimiendo información importante para el espectador poco acostumbrado a las tragedias, a La Rendija, al teatro. En vez de ésta, el público es atiborrado con carga dramática más carga dramática,  aturdiendo los sentidos y desbordando los causes de la sana comprensión lógica.

Aunque ya sabemos que las obras libres de esta compañía se caracterizan por ser sumamente abiertas, analógicas y desmesuradas en su semiótica, no podemos evitar perdernos en un sinfín de juegos simbólicos y masturbaciones mentales que buscan encontrar nuevas relaciones entre significado y significante. Aún sabiendo que tales relaciones pudieran no existir más que en nuestra mente de espectador: nos obligamos analizar absolutamente cada detalle de la obra, de la construcción escénica, de los sonidos, de la luz y de la sombra, en busca de una connotación que tal vez no nos acerque a la intensión o al motivo. Sin embargo, tal vez, es este divagar mental: la escrupulosa búsqueda nuevos significados para acciones ambiguas y poco concretas, es lo que La Rendija ha estado queriendo provocar en nosotros durante todo este tiempo.

Fotografías tomadas de la página web de La Rendija, autoría de José Jorge Carreón, Mariana Torres y Oscar Urrutia.

Cristóbal Cano.

Mi vieja Mezca ya no es lo que era… ya no es lo que era.

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El año pasado, para la fiesta de año nuevo, le mentí a todo el mundo (sí, a ti Rafael, sé que estás leyendo esto, te mentí, y no me quedé en mi casa para la cena de año nuevo) para ir a conocer un lugar nuevo y novedoso, La Fundación Mezcalería. Tabú para mí en aquel entonces porque qué clase de gente me iba yo a encontrar en un bar centrero. Pues qué, la onda. Fiesta poca madre, 3:00 ó 4:00 am, no recuerdo bien. Gorritos para todos, cornetitas y confeti por el año que se va y por el año que llega, y sobre todo una bebida que hasta ese entonces en Mérida no se consumía: el mezcal.

Jijiji, jajaja. El baile padrísimo, el chupe chingón, la resaca bien culera. Pero no hay pedo. ¿Ya lo bailado?

La Fudación Mezcalería nació hace año y medio creo, por ahí del mes de junio. Varias personas con un ideal se juntaron y arriesgaron su capital para abrir las puertas de este buen negocio el cual, emplea semanalmente a por lo menos tres decenas de personas. La Mezca, como con cariño le decimos, es pionera en nuestra ciudad: se abrió paso en una brecha del mercado de los bares locales e introdujo al público una bebida poco consumida y bastante temida en el sureste: el mezcal. Aplausos. Educó al mercado local al grado de que ahora muchos se dicen conocedores del cocido de piñas de agave y principales consumidores de éste.

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El éxito de este lugar (lo considero bastante exitoso) se debió a múltiples factores. Después de su apertura, poco a poquito –a traguitos– fue posicionándose en nuestra ciudad: primero atacando un nicho en el mercado de personas clasemedieras, medio sui generis y que buscábamos otra opción de diversión; personas a las que nos da una hueva los antros de Prolongación y nos vomitamos en el clasismo que permea en tales lugares; personas a las que nos caga el elitismo de los RPs y el sistema de castas que se establece en un antro normal; personas, pues, cuyo ideal de diversión no es beber vodka de dudosa procedencia mientras Pitbull grita: “un, do, tre, cua..”.

La Mezca apostó no sólo por bebidas novedosas, también optó por una propuesta musical definitivamente no nueva, pero, sí diferente. La electrocumbia nacía o empezaba a caminar en aquellos entonces, retomando los ritmos sonideros y mezclándolos con samples o simplemente reproduciéndolos con un background diferente, otro bit. Los DJs locales no sabían muy bien que pedo con este híbrido, y en un principio parecía que todo setlist pudo haber salido de un iPod… ¡pero eso que diablos importa si en la pista podías bailar sin ningún pudor Llorar y llorar de Cañaveral, libre de tapujos, desplegando los pasitos que tu madre te había enseñado un 24 de diciembre! A traguitos, los DJs de La Mezca, junto con su electrocumbia y su música tropical fueron también posicionándose.

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Me lo hicieron llegar por inbox porque sabían que me cagaría de la risa.

En la licuadora del éxito también tenemos que añadir el espacio (estoy hablando del inmueble). Nos encontramos pues en un lugar bastante abstracto, decorado con los supplies sobrantes de una fiesta de XV años. Lo kitsch estaba en tendencia y aunque ya en 2009 habíamos visto las primeras apariciones de todo aquello que es “de mal gusto”, lo hipster lo trajo de regreso y así, de la mano, lo reimpulsó al gusto de las masas. Una tendencia tomó y arrastró  a la otra y bueno, de repente, lo naco es chido y ya no estaba mal visto que te encantaran los recuerdos de boda y la fotografía opaca de Lola Beltrán. Al entrar en La Mezca el ambiente era raro, pero como chido, como tuyo. Un ambiente creado con lucecitas que quedaron de la navidad, papelitos picados para no olvidarnos de que estamos en México y los tacones de alguna chica que muy ebria perdió su zapatilla. La publicidad es otro factor importante que logró posicionar a La Mezca, ya que sus irreverentes tabloides fueron tan buenos como memorables, para muestra el especial de Miley: de lo mejorcito (les prometo que está impreso en mi recámara). El publicity sin duda determinante, pues hechizado por el mezcal y el bailongo es inevitable que de boca a boca se transmita publicidad para este peculiar lugar.

La Mezca también fue innovadora con su equipo de trabajo: personas normales sin aires de grandeza, cercanas, un servicio excelente y una política estrictamente incluyente; poco a poco el lema de este “bar” fue transformándose en “la mezcla”. Y es que en sus mesas, pasillos y su pista de baile, vale madres el outfit, el color, el status o el nivel socioeconómico.

Aparentemente tal política hoy en día aún permanece vigente, de esos días pluriculturales, incluyentes y de ambiente cercano, cálido y locochón, no más nos queda el recuerdo. Bueno es para La Mezca que haya que esperar una hora para poder entrar a bailar dos cumbias y tomarse un pomo de mezcal de tamarindo: los negocios se abren con la idea de crecer, de ampliarse, de consolidarse y de generar ingresos y beneficios económicos para quienes han depositado sus capitales en ello y para la fuerza de trabajo descapitalizada que se emplea para lograr tales beneficios. La Mezca lo logró en año y medio (eso creo yo, al menos eso es lo que especulo, ya que no le he echado ojo a sus libros de contaduría o a su Compaq para saber a ciencia cierta como están sus números), y hoy día si llegas temprano y tienes suerte, no tendrás problema alguno para entrar. Pero si te han dado las 12:00 am, prepárate para una larga fila y será mejor que lleves cigarrillos para la espera. No se confunda usted lector, mi queja no es la muchedumbre, ni que La Mezca sea un hervidero después de las media noche, la aglomeración no es pedo, en el bailongo se disfruta.

1235924_192727887572642_2039571175_nPoco a poco el ambiente de La Mezca fue tomando otro cariz. Me cuesta mucho aceptarlo y escribo con pesar. El fin de semana pasado me encontré de nuevo en el lugar y ahora sí, me fue inevitable admitir que mi vieja Mezca ya no es lo que era, ya no es lo que era. Ninguna cara me era conocida. ¿Dónde está la clientela que logró tal consolidación? ¿A dónde se mudó “la mezcla” sociocultural y convergente que cada fin de semana se reventaba de bailar en la pista embrujada?

Cuando este sui generis bar dejó su etapa de bebé y pasó a su consolidación perdió su esencia, eso es innegable. Aquí muchos dirán “renovarse o morir”, pero no hubo otra innovación que La Mezca ejecutara, simplemente se adecuó a su nueva clientela en pos, definitivamente creo, de los beneficios económicos. Económicamente estoy de acuerdo, así es la mercadotecnia: no es lo mismo una mesa de consumo moderado que una mesa de alto consumo. Y a eso habría que preguntarnos ¿Las gente bien que apesta La Mezca ahora, realmente realiza un consumo elevado?

1239797_192727754239322_881120773_nMe cuestiono sobre si entraron en un proceso de desmarketing; están intentando reposicionarse, redirigir su mercado meta o simplemente la mezcla multicultural que ahí se dio nunca fue su verdadero objetivo. Me pregunto si todo ese crisol fue producto accidental y dada la oportunidad únicamente fue utilizado como trampolín para llegar a los niveles socieconómicos deseados y sin duda heterogéneos.  ¿Dónde quedan las otras innovaciones que posicionaron La Mezca como lo que hoy día es, hablo del trato cálido de los meseros, del recibimiento humano de los chicos en la puerta, dónde quedaron los amables barmans, dónde quedaron pues las políticas incluyentes. Preguntas inútiles, sin respuesta o que quizá se responden por sí mismas.

 Entiendo la situación que enfrenta el país, entiendo el alza de precios. No pido una membresía ni mucho menos cuando el lema era la inclusión… pero ahora todo el personal está ávido de tú dinero y no de tú experiencia. No, tampoco se confunda lector, no hablo del dinero, hablo de la perdida de una esencia. La Mezca hoy día ha dejado de ser lo que era –sea lo que sea que alguna vez fue– para transformarse en un antro más de la ciudad.

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¿Cuál es la diferencia entonces con todos los antritos de vodka adulterado? La respuesta, muy simple, provino de unas niñas bien, de nalgas meadas, que el fin pasado por la noche estaban medio pedas y que a bien me respondieron: “aquí podemos hacer lo que no, en nuestros bares de preferencia”. Un springbreak para nacionales.

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Claro que hay una “mezcla”, las chicas y los chicos de ropón alcanforado (como dijera Laura Restrepo) mezclando su ADN con gente con la que normalmente no se besarían, o que son demasiado gringos para ir a los antros del norte de la ciudad; porque no señores, el gringo promedio no se va a Nósfera (¿todavía existe? no sé muy bien, nunca voy a los antros). La cosa es entonces bajar al centro a hacer tu desmadre en un lugar en el que sabes no serás juzgado ya no por las políticas, ya no por la imagen empresarial, sino porque estás pagando. Lo cual también es válido, pero es doblemoral. Los problemas vienen no en un cambio de actitud de la gente que acude, sino en un cambio de actitud plenamente perceptible en los dirigentes del negocio. Supongo que como todo, al final los beneficios mandan.

Tantos buenos momentos pasados en la pista embrujada, el mezcalito y la chela que tanto me sirvieron en la depresión; las cumbias bailadas ya nadie me las quita. Para mí, La Mezca nunca fue un bar, siempre fue como una fiestota: una pedota multicolor que ampliaba tu panorama y te cansaba los pies de tanto bailar. Un lugar donde la gente rifaba y podía pasar lo que menos te imaginabas que pasaría, un lugar que rompió reglas, paradigmas y tabúes, el sitio al que podías caerle en bici. Creo que nunca fui cliente tan leal de algún otro lugar. Y así como un 31 de diciembre de 2012 la conocí y de ella me enamoré, tal vez este 31 de diciembre de 2013 me toque despedirme.

 Como yo siempre digo: Aquí a nadie se le obliga. Los que van, que se diviertan. Los que no, que por favor me digan ahora en dónde se ponen buenas las fiestas. Desgraciadamente no hay cumbia que dure cien años. Agradezco a todo el personal que se portó chido conmigo durante todo este año, en especial a los que me soportaron cuando estaba pedo. A los que no, una mentada de madre. Un saludo a los DJs que me hicieron bailar tanto, a la Tía, al Tío que ahora lo vemos en el otro laredo, y a todos los bailadores. 

Cristóbal Cano.

Encuentro con Asia: Ma’ Ya’ Ab Art Lab y entre los performers te veas.

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Performance de: Verónica Santiago.

Siempre he sido muy escéptico del arte contemporáneo, del conceptual y de todas esas corrientes que de una u otra manera intentan “romper esquemas” “paradigmas” y cualquier otro concepto parecido que los performers empleen para argumentar sus presentaciones. No me trago lo conceptual, me indigesta. 

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Performance de: Atsuko Yamazaki.

Yo estaba preparado para criticar y decir que todo era mierda… pero, entonces, me acerqué, comencé a observar y como siempre, a hacer preguntas.

Ya subidos al burro, tuve la oportunidad de charlar con Alejo Medina y Verónica Santiago –Pertenecientes a La Rendija— en momentos diferentes de la presentación. El uno, me explicó la dinámica del laboratorio: se trata de un encuentro entre performers asiáticos (especialmente de Japón, Taiwán y Vietnam), performers de origen yucateco y otros que residen en nuestro estado. Se presentan en orden aleatorio, por medio de un sistema de sorteo y cada performer tiene aproximadamente 12 minutos para realizar su intervención. No tienen un argumento ni una linea a la cual ceñirse; los performers pueden presentar –a lo largo de las cuatro presentaciones– el mismo acto o cambiarlo totalmente. La otra me habló un poco sobre las acciones en tiempo real, el valerse del entorno. Se trata entonces de acciones no de historias, de interacción con el entorno, con el tiempo y espacio, con otros individuos y consigo mismos. Además de un contraste entre las técnicas locales y las asiáticas. 

Presentación de: Verónica Santiago

Performance de: Verónica Santiago

Al principio yo estaba medio sacado de pedo, no estaba seguro de a cómo, cuándo y dónde, menos el qué. Pero después de las primeras presentaciones le fui agarrando la onda y es que algunas tienen un significado bastante profundo; o al menos, eso es lo que a mí me pareció ya que como cualquier performance, éstos envían mensajes abiertos a la interpretación de los receptores y cada uno, de acuerdo a su conocimiento previo, vivencias y experiencias le puede ir buscando más pelos o más señales. 

Todo me iba remitiendo al trabajo de T. Hall y sus sistemas de mensajes primarios. Así entendí –váyanme corrigiendo porque avezado en los temas artísticos, la mera verdad, no soy– que el chiste de todo esto es la interacción. ¿Y cómo no interactuar si la interacción misma es estar vivo? Me van a pendejear. Pero sí.

Performance de: Atsuko Yamazaki

Performance de: Atsuko Yamazaki

Las presentaciones también irritaron el entorno y al público. Algunas propuestas muy intersantes y al menos para mí, cargadas de significación como la realizada por Atsuko Yamazaki que nos regaló a los presentes algo que considero, fue un lindo detalle y nosotros, simplemente lo aceptamos. Otra muy significativa fue la de Tomás Gómez el cual, parte de su intervención estuvo “limpiando” el área en la cual previamente se había presentado, trabajado, alterado. Verónica Santiago, contó acciones con su cuerpo al ritmo de unas cumbias en un puesto ambulante de películas y CDs.  Las intervenciones al cambiar de entorno, también se modifican en pos de los recursos disponibles, lo que también puedo llamar “adaptabilidad” y ahí le paro, porque tampoco soy muy fan del arte que requiere derroche de alusiones intelectuales para explicarse. 

Como antes dije: no estoy listo para aplaudirlo, pero al menos, después de introyectarlo puedo decir que quizá comprendo un poco más. Supongo que para cada quién las presentaciones del laboratorio connoten cosas diferentes, e incluso, puede que nada de lo que yo he percibido tenga que ver con las intensiones de los performers, pero tal vez esa la idea. 

Acción, por supuesto… ¿Qué si es arte? Juzgue usted. La moraleja de esta historia es que hay que acercarse a ver; y hay que interactuar para comprender. 

La próxima presentación será el 13 de octubre de este año, en el Olimpo. 

 

Performance de: Tomás Gómez.

Performance de: Tomás Gómez.

Cristóbal Cano.

Aunque nos esté llevando la mierda, La Peda, es La Patria.

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Eulogio Rosado

Septiembre no sólo se caracteriza por sus intensas lluvias, además, también es el mes de La Patria. ¡Ah chingados!, no me digan que se les olvidó (?). Pues si ese es su caso, José y sus carnales vienen desde Toluca para recordárnosla y para, en forma indirecta, adornar el Centro Histérico con los colores nacionales. 

“Reforma laboral”, reforma “educativa”, “reforma” energética, son los males de nuestros días, o al menos los más sonados. Aún así, los mexicanos, tratándose de La Patria y de la pedota que es su festejo, escarbamos nuestros bolsillos para adquirir, primero: las chelas y el pomo (el chupe, es el chupe); después los ingredientes del pozole y las botanas. Ya si sobra algo compramos algunos de estos chuches para ser el alma de la fiesta con un artículo distintivo, que nos haga (de a huevo), vernos muy nacionalistas. 

La cuestión como siempre es oferta/demanda.

José, me cuenta, instalan sus puestos desde muy temprano; a más tardar las 8:00 am, y se retiran ya entrada la noche, cerca de las 8:30 o 9:30 pm. A veces más, a veces menos. El “día bueno”, se pueden pasar hasta más de medianoche en la calle, vendiendo todo lo que se pueda antes de regresarse a su tierra.

“Ya pasaron varios, no puedo dar respuestas”, me dice, haciendo referencia a los reporteros de los diarios locales, que también ya fueron a hacer su talacha con el ambulantaje. Después de un rato me cuenta que tiene que dar vueltas para checar la venta de los demás, y los demás vienen a checar también su venta. Si algo falta en algún puesto, se le lleva. 

Tiene que cuidar que no se chinguen su mercancía; además cuidarla de la lluvia y otros factores ambientales. Todo ya está pagado, así que lo que no se vende se empaqueta y se regresa junto con ellos. El año próximo se intentará vender lo que aún esté bueno, y lo que no haya pasado mucho de moda, porque como bien dice José, cada año hay artículos nuevos y no hay que estar atrás de los competidores. 

Calle 65, Centro.

Calle 65, Centro.

Son al menos 12 puestos los que él y su grupo tienen este año en el centro de la ciudad, los demás “son de otros cabrones”. La venta está baja, me dice, pero como cada año, los días buenos son los más cercanos al 15 de septiembre. Lo más vendido son las banderas y los sombreros, por su puesto también los pitos y las cornetas, aunque los monitos y las guitarras, las cananas y los fusiles son lo que más llama la atención. Las matracas se venden bien, pero el mero día. 

Como siempre: hay chiles, porque los chiles en México no pueden faltar. También zarapes, tambores, escudos nacionales, trenzas para las adelit@s, cotorros, ratones, anillos y collares con los colores patrios (por si alguna chica, mexicanizando el Mardi Gras, nos quiere enseñar las tetas a cambio de cuentitas de colores).

También se tiene que cuidar él, y todos los que chambean de ambulantes, porque el sol de las 3:00 pm no perdona, y a todos deshidrata parejo. 

Cristóbal Cano.

Crónicas de ciudad: La Cueva del Maik.

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¡Qué arroje la primera piedra quien nunca haya visitado un cuarto oscuro!

Como una declaración en contra de mi propia moscamuertería de los últimos meses, me animé a visitar La Cueva de Maik, una estética bastante peculiar ubicada en el centro histérico de la ciudad de Mérida. La cosa bien formal. Yo en plena investigación. Así La Cueva es el primer lugar que visito de la lista de sitios de “mala nota” que sin duda escandalizarían a toda madre clasemediera que se de a respetar. Sin embargo cualquier madre preferiría verle a uno ahí y no en un ciber de cabinas con cortinas cagadas… de esos de cerca del Olimpo.

009Llegué temprano (antes de que abrieran) para tener una charla con Maik y para poder sacar fotografías sin incomodar a la doblemoralista y closetera clientela, aunque estaba seguro que de haberlo solicitado más de uno se hubiese dejado fotografiar en plena faena.

La Cueva de Maik, domicilio conocido por quienes semanalmente lo visitan, es un cuarto oscuro, cerca del cine porno (sí, no se hagan que no saben, está juntito a la Alianza Francesa), cerca a las cantinas, y cerca a otros lugares igualmente e interesantes.

Maik me cuenta que la necesidad tanto económica como de un lugar privado y anónimo es lo que lo lleva hoy día a abrir en la trastienda de su negocio un cuarto oscuro. En cuanto a la necesidad de anonimato tiene razón, pues los avezados en el tema sabrán que en estos lugares no hay nombres o no  verdaderos. Los clientes tampoco te andan preguntando a qué te dedicas, tu número de seguridad social o tu RFC.

012En sus palabras, Maik tiene más de 30 años metido en estas puterías. Que ha visto de todo, que ya nada le asusta.  Su historia comenzó en 1976, cuando abrió el primer bar gay en Mérida. No fueron pocos los problemas a los que se enfrentó, pero decidido, ha permanecido en el ambiente hasta nuestros días. Comparte conmigo sus anécdotas de aquellos días en los muy mal vistos centros de reunión. Me dice que muchos de los establecimientos que dirigió en el pasado eran ilegales; uno de ellos, un caserón en la García Ginerés que otrora causara gran revuelo y sensación por introducir en nuestra castísima ciudad los shows con sexo en vivo. Me habla sobre su historia en el ambiente, de como se subió a los tacones en los tiempos del México Mágico, y como tuvo éxito con la primera disco gay de Mérida: El Kabukis. Famosísimo antro, que según Maik, marcó las directrices de lo que habrían de ser los centros nocturnos homosexuales en nuestra ciudad.

A veces en regla, otras en clandestinidad, Maik, siempre ha buscado la creación de espacios de esparcimiento para sus congéneres. Él hace lo que puede con lo que tiene y lo seguirá haciendo en el futuro. Ahora él está en orden y paga sus impuestos. No tiene problemas ni con la policía ni con los vecinos que diariamente rezan Los Misterios Dolorosos a las seis de la tarde. Me comenta que su familia siempre había vivido en la casa que él y sus invitados ahora habitan, por eso todo el mundo sabe quién es él y qué ocurre en la trastienda. Los policías no lo molestan y los vecinos no hacen reparo ni sufren bochornos como antaño, lo que si hacemos cuentas es ganancia.

037La clave, me dice,  es no hacer escándalo. “Mis clientes no molestan a nadie, no gritonean, no son jotas placeras. No dejo que haya vestidas paradas en mi puerta ni en los alrededores. Nada de griterío ni conflicto. Los carros llegan, tranquilamente se estacionan, los hombres entran, hacen lo que tienen que hacer y con la misma se van. En silencio, sin meterse con nadie. Tengo tantos años en esto, que ya les veo la pinta a los que sólo quieren entrar a chismosear o a molestar. No dejo pasar a nadie que moleste a mis clientes. Vienen a divertirse, a relajarse, no a pasar malos ratos.” Sus políticas son claras: Se prohíbe el acceso a uniformados, animales, mujeres, vestidas y menores de edad.

Salió a colofón el caso 501, en el que 54 jotos fueron detenidos por putear a deshoras de la noche en un bar clandestino hace un par de meses. Ante la CNDH dijeron los implicados que fueron arrestados “nada más por ser bonitas”.

A esto me cuenta que él, también ha tenido problemas con la ley: principalmente en el sexenio de la ex alcaldesa Ana Rosa Payán, la que echó a todas las putas de la ciudad y las mandó fuera del anillo periférico.

La primera vez en ser detenido dirigía un bar cercano al aeropuerto de Mérida, allá por el año 89; la última, hace cerca de un año, cuando él y algunos de sus clientes fueron arrestados por simple burocracia, y fueron liberados 11 horas después con disculpas de la policía por no encontrar nada que les inculpara.

Para ingresar a La Cueva únicamente se necesitan las ganas y $30.00 pesos. “Cuando tenga que pagar más por el permiso de la estética, entonces subiré mis precios”. Me cuenta que cobra poco porque es en parte su servicio a la comunidad homosexual. Maik ofrece a sus clientes privacidad, anonimato, escapismo, deshago y placer. “Me caga ver a dos hombres besuqueándose en la calle. Si un hombre y una mujer causan incomodidad, imagínate dos hombres. Eso no es orgullo gay, eso es exhibicionismo”.

De todos los colores y sabores son sus clientes desde “el que paga con moneditas, hasta el que se baja de su auto del año”. Va más allá del sexo casual, me dice Maik. “Esto es cosa de desahogo. Muchos de los clientes habituales son casados (cosa que pude constatar en mi investigación de campo), cansados de la vida de familia, de las quejas de la esposa, de la chinga de los hijos; otros: oficinistas, gente que ha de guardar las apariencias, estudiantes de todo tipo, mucho closetero.

“Muchas veces no es el sexo lo que los hace entrar y frecuentar La Cueva, es la compañía, el poder ser quien se es sin inhibiciones, sin tapujos, entre iguales”. Ya sea por la plática o por la compañía, no neguemos que las manos y las bocas amigas es lo que hace venirse a los clientes cada semana en La Cueva. Todo esto, dice Maik, les ayuda a recargar las pilas para seguir con el día a día, en la oficina, en el hogar, guardando las apariencias. “Hay en nuestra ciudad chicos que no tienen espacio en su casa ni para masturbarse, que viven entre cinco o seis personas en la misma casa, en la misma habitación. Aquí encuentran ese espacio para desahogarse, para liberarse”.

Bajo la filosofía de que “Cada quien tiene su lugar”, Maik procura ofrecer un lugar para la comunidad homosexual que muchas veces se ve imposibilitada. A mi parecer, también satisface otras necesidades no tan elevadas como el voyerismo de todos los seres humanos, que disfrutamos de mirar mientras otros cogen.

044Siendo día domingo, la estética de Maik abre sus puertas a las 4 de la tarde. Bastante puntuales arriban dos chicos. Damos por terminada nuestra charla. Maik apaga las luces del interior de La Cueva, enciende sus lámparas ambientales y pone una porno para que los chicos vayan calentando sus motores en la sala de videos.

Al ritmo de Duri, Duri del extinto Click, empiezan a llegar más parroquianos: desde chicos bonitos, hombres casados, una que otra jotita y dos que tres chacales.

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El código de un backroom siempre es el mismo: anonimato, oscuridad, sonidos quedos. Pero debido a la experiencia, Maik ha distribuido una serie de carteles que nos indican como comportarnos, para que nadie se quiera pasar de listo…

Así, comienza a llenarse el cuarto oscuro, donde se encuentran dos con tres y a veces con cuatro. Ya para entonces la ambientación corre a cargo de Debbie Harry con Heart Of Glass.

Dos hombres me interrogan con la mirada, me acerco a ellos a platicar rompiendo la regla del sexo silente. Se sacan de pedo. Pareciera que uno se vuelve mudo al entrar a un cuarto oscuro. Les dejo tranquilos, doy más vueltas por el lugar.

025Un chico llega lanzando miradas a todos los que ahí nos encontramos. Lo sigo hasta acabar en las regaderas. Se ducha sin inhibición mientras varios pares de ojos devoran ávidamente su cuerpo. Se masturba y se corre. Solo se queda, nada consigue, ninguno fue valiente, ninguno se acerca. Termina y bastante cansino toma una toalla se seca, se viste y se va. Yo regreso a la sala de videos en donde ya se fragua un encuentro, mientras dos cuarentones se frotan el paquete.

La Cueva abre de lunes a domingo, en un horario de 1:00 pm a 10:00 pm; a excepción del domingo, que como ya mencioné se abre tarde. Según Maik y lo que pude observar, los mejores días son entre semana ya entradita la tarde. A los clientes ofrece sala de videos, cabinas y privados, cuarto oscuro, regaderas  y sanitarios para cualquier emergencia. Hay lockers en la entrada y llaves de pulsera; venta de condones, jabones, y toallas, porque nunca hay que dejar de lado ni la higiene ni la seguridad y porque según Maik, hay putos muy puercos.

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Lo que incomoda es la oscuridad total del cuarto oscuro. Unas luces tenues no vendrían a mal. Y es que al entrar prácticamente se pierde la vista. Dice Maik, que así no se pierde el anonimato, que si pone luz dejan de entrar los clientes. A saber, porque por gusto y por experiencia, al menos a mí, me gusta saber qué me estoy llevando a la boca y a oscuras, oscuras, no da risa, más bien preocupación.

018Recomendaciones: Hay que dar varias vueltas y no meterse con el primer gañan que nos muestre la pija. Unos clínex no te vienen mal, para aquello de no salir pegajoso y oliendo a cloro. Ya si te pones muy aventado, igual y te quitas el adn ageno en las regaderas, y limpio y perfumado te regresas a casa de tu madre o a darle besitos a tu esposa.

Importantísimo el usar condón y ya bien exigentes, que no se les olvide el lubricante aunque sea de Similares, para no jugarnos la suerte.

Me voy de La Cueva no más con el regusto de los cigarros que me fumé en el jardín y el blueballs de la morboseada al chico de las regaderas. A saludar a Manuela en la privacidad de mi hogar porque a fin de cuentas mi investigación era exógena.

Me despido del Maik al salir de la trastienda. Grata fue la charla y cantidad de información la que me proporcionó sobre la escena gay del hoy y del ayer, de esta recatada ciudad.

Cristóbal Cano.

La manifestazione: Yo Soy 132.

Creo que toda persona en edad universitaria acude alguna vez a alguna manifestación. Así consta en la historia mundial y más en este México tan malversado por el gobierno hijueputa. Y es que los jóvenes arborescentes siempre buscamos la manera de hacernos escuchar y las redes sociales facilitan esta cuestión hoy en día. También constituyen un punto clave su capacidad de reunión para movimientos multitudinarios.

Es por eso que el día de ayer, miércoles 23 de mayo de este año en curso, asistí a la manifestación que se dio cita en La Plaza Grande, que se suma al movimiento nacional #YoSoy132 y que tiene como finalidad protestar en contra de ese bloqueo mediático, la tergiversación de la información y la desinformación que mantienen sobre el pueblo mexicano en favor de la imposición de un candidato presidencial: El priista Enrique Peña Nieto.

En el evento yo fui testigo –con estos ojos que se han de comer los gusanos—de los cientos de jóvenes que nos hemos unido para evitar la ascensión de ese mal bíblico e histórico a la presidencia de nuestro país y que se representa con el terrible regreso de los Prinosaurios. Como por ahí se dice, los jóvenes nos hemos reunido para hacer del megáfono, ese micrófono del que carecemos. Dejamos, pues, en claro que no nos toman el pelo, no nos llaman a engaño.

Desgraciadamente las verdaderas dimensiones de la manifestación, misma que interrumpió por varias horas el tránsito vial de la ciudad de Mérida, no se reflejaron en las ediciones impresas y noticieros televisados de ayer noche y de hoy por la mañana: ora porque no les parezca a unos, no  convenga a los intereses de otros o por ese pequeño gran error que cometió el dirigente de la manifestación.

Aquí un video que nos muestra que no fuimos 250 como se dice por ahí… sino cientos más… muchos más. 

La manifestación se convirtió en marcha y partió de la Plaza Grande, hacia los distintos periódicos de la ciudad: Milenio, Yucatán  y Por Esto, así como a las televisoras locales tanto privadas como gubernamentales. A las puertas de todas estas empresas, los manifestantes alzamos vituperios y consignas exigiendo la verdad en los medios y solicitando el acceso a la información. Las respuestas de los directivos de las diferentes televisoras y prensas fueron variadas, algunas un tanto exageradas, como en el caso de TreceTV, quienes llamaron un guardia de seguridad para que apuntalara las rejas de acceso al edificio, no sea de malas que los porros se fueran a colar a las instalaciones.

Por su parte, uno de los directivos de Por Esto, se echó un farol, diciendo que apoyaba nuestro movimiento, y azuzado por la gente caminó media cuadra con nosotros, pero, después de tomarse la “foto del recuerdo” se regresó a las instalaciones de su periódico. Vamos, que seguro tenía importantísimas cosas que hacer, digo, se entiende.

Por último y aquí el craso error que pudo o puede manchar el nombre y el móvil de nuestra manifestación: A saber que al llegar a las puertas de Grupo Sipse, los directivos ya estaban esperándonos y uno de ellos se proclamó a favor del Movimiento de Regeneración Nacional o Movimiento Progresista, dirigido por López Obrador. Ante esa declaración varios de mis compañeros manifestantes y el dirigente de la manifestación, rompieron en vítores. Cosa muy molesta pues, durante todo el evento los manifestantes nos habíamos tildado de ser apartidistas.

Lo seamos o no, vayamos a votar por quien fuéramos a hacerlo, creo que debieron mantenerse estoicos ante las revelaciones de apoyo al movimiento Obradorista, y ecuánimes en la postura apartidista. Desgraciadamente, el dirigente de la manifestación, claramente obradorista, al perder el control sobre el conglomerado humano, perdió también el control de su boca y articuló después de la declaración del directivo de Sipse que: “–y estoy parafraseando—habiendo logrado ya nuestro objetivo, nos fuéramos a celebrar al monumento a Lavandera”. Nuestro objetivo era la información, no sumar adeptos al MORENA… ¿Dónde quedó la capacidad de análisis?

Al final saco en claro que los jóvenes, con el idealismo de nuestra edad, podemos unirnos en pos de un objetivo mucho más grande que nosotros mismos y que somos seres pensantes que gustan de hacerlo y que no queremos medios de comunicación que nos engañen: no nos dejamos engañar.

Por lo demás aprendí que los jóvenes tenemos consciencia social y es que nos guardamos muy bien de causar destrozos y hacer desmadres desmedidos. Como siempre, en todo evento multitudinario se hacen presentes algunas personas de miras estrechas que quieren llamar la atención con sus desmanes, y es que no faltaron los que querían fumarse su bachita que tan especialmente reservaron para el evento; pero ante la llamada de atención de la comuna, se vieron mermados en sus intentos por estropear la imagen del movimiento –y no lo digo por que no me guste el porro, pero no debimos dar motivos para que la prensa nos llamase drogadictos–. El orden y el decoro se mantuvieron hasta el final.

Algo que me llama mucho la atención esa manía del joven mexicano y a veces, no tan joven de mencionar cada vez que puede el México 68, Tlatelolco 2 de octubre. ¿De verdad los jóvenes saben qué es lo que verdaderamente ocurrió aquel funesto día de la historia mexicana? ¿Se han tomado la molestia de leer esos cientos de libros referentes al tema además, de documentales y otras fuentes de información que analizan a fondo y sesudamente esos malhadados días de la historia nacional o es que solo repiten cual loros parlanchines lo que aprendieron de otros loros parlanchines y mencionan plástica y caudillamente aquella fecha tan remembrada de las revueltas estudiantiles?

Estoy convencido de que no debemos olvidar el pasado, so pena de cometer los mismos errores en el futuro. Pero también estoy convencido de que ese 2 de octubre del 68, si bien es parte de nuestra historia y no es ajeno: sí es pretérito y no nos corresponde andarlo mencionando  cada vez que se nos plazca para avivar sensacionalismos y sentimentalismos de boquilla, de dientes pa’ afuera, porque ese mismo sentimentalismo de cascajo sin relleno,  es la estrategia de la que se sirven esos contra los que fuimos a protestar.  

Necesario para sobrevivir a una manifestación es el agua y muchos huevos para caminar las largas distancias. Resultó que las manifestaciones son un excelente ejercicio no recomendado para fumadores o exfumadores como yo, hay que hacer algo para recuperar la condición.

Espero que todos los manifestantes hayan entendido que en México es MENESTER saberse el Himno Nacional Mexicano y el Cielito Lindo, porque en serio, me patea el hígado no pasar de las primeras estrofas. El cielito lindo tiene otras dos que vendría la pena que se aprendieran. Y de nuestro hermoso Himno Nacional, escrito por Francisco Bocanegra y musicalizado por Jaime Nunó, no voy a hablarles porque DELITO debería ser, ser mexicano y no sabérselo completo y en orden correcto.

Saldo blanco creo yo, a parte de mi tobillo que por dar un traspié, se torció y ahora está bastante hinchado. Para después de una manifestación no hay nada mejor que dos ibuprofenos con paracetamol de 500 para el dolor, un bromazepan de 400 para las ideas agoreras, y unas gotitas de cianuro para que amarre el sabor.

 

Cristóbal Cano.

Pedro Ferriz de Con en Mérida: México hacia el 2012.

“Atrévete a descubrir la realidad”

Ayer miércoles 22 de febrero, a las 4:00 pm, en el Centro de Convenciones Siglo XXI, se llevó a cabo la conferencia México hacia el 2012, impartida por el señor Pedro Ferriz de Con, quien es uno de los líderes de opinión más importantes del país, una de las plumas más mordaces, y un importante empresario.

“Atrévete a descubrir la realidad” fue el eslogan de la conferencia. Se escucha y se lee aplastante… ¿No es cierto? Pero no, no lo fue… vamos, que ni siquiera se acercó. Resultó bastante pretencioso.

La conferencia como era de esperarse giró en torno a temas socioeconómicos y políticos. Pedro Ferriz abrió la conferencia abordando el tema del año 2012 y el cambio que se espera que ocurra en nuestra sociedad para este mismo, aderezado con un poco de la salpimienta maya que últimamente está en boca de todos. Comentó algunas anécdotas personales de cuando trabajó a lado de Ernesto Zedillo. Habló sobre la importancia que las redes sociales tienen ahora en nuestra sociedad y la importancia que tendrán en esta próxima elección, otorgándole voz a todas esas personas que, en sexenios anteriores y a falta ellas, no pudiésemos haber tenido. Comentó este despertar de la consciencia del mexicano, abordó el nivel de pobreza en el país y algunas situaciones que pasan en el día a día.

Le tiró un poquito a la Vázquez Mota, le pegó tantito a Peña Nieto, y apenitas dilapidó a Andrés Manuel… Habló sobre algunos aspectos de su proyecto, el cual busca eliminar a los plurinominales y ante sentencias como “Todos los políticos ladrones deben estar en la cárcel” la gente prorrumpió en vítores. Hizo otras sentencias de este tipocon respuestas similares del público. Argumentó algunas cifras nada reveladoras en cuanto a la situación del país e hizo muestra de su buen sentido del humor y su capacidad para la comedia. La charla, porque eso fue, resultó muy amena y bastante entretenida.

Una parte bastante irónica fue cuando hablaba sobre “Los Ricos” y es que todo el  público reunido eran personas de un estrato social acomodado y varios rostros de niveles socioeconómicos altos… vamos, que una persona como yo, de clase media, no iba a darse el lujo de pagar su boleto y dejar alguna otra necesidad, para ir a escuchar lo que ya bien sabe. Así que las cabezas asintientes de “Los Ricos” se veían fuera de lugar cuando de sufrir la pobreza el argumento trataba.

El señor vino a decirnos lo que ya todos sabemos: Que en México habemos miles de pobres y unos cuantos pudriéndose en la opulencia. Qué la guerra contra el narcotráfico ya debe terminar pues no es una guerra de México, sino de Calderón. Vino a decirnos que los políticos son una bola de iletrados, incultos, zopencos, papanatas, ojetes, cabrones, hijos de la chingada… y eso, eso ya bien lo sabemos todos. Nos contó ojeterías que hacen los cabrones en sus curules mientras nosotros les pagamos sueldazos irreales para que vayan no más a dormir… Que las elecciones se miran compradas y que aún no ha empezado la verdadera lucha por la Silla Presidencial… y digo: ¿Eso quién no lo sabe? Realmente no descubrimos ninguna nueva realidad.

En la sesión de preguntas y respuestas nadie aportó nada interesante… tan sólo se limitaron a decir lo mucho que están de acuerdo con las opiniones del señor Ferriz. ¿Quién, viendo la realidad mexicana no está de acuerdo? Y por esa misma falta de un argumento interesante, por la falta de una opinión enriquecedora del evento, me quedé callado. Pedro Ferriz se merece todo mi respeto por ser un importante periodista en este país mientras yo, nada más un pobre bloguerro con algunas notas para la escuela, pero no por ello se nubla mi razón. No nos hagamos: todas las verdades que dijo, ya son muy conocidas por todos los mexicanos, las repasamos a diario, las desayunamos, tragamos en almuerzo, nos revolcamos con ellas. Por lo cual la conferencia me pareció bastante fútil.

Creo que él, al igual que otros líderes de opinión pública, ha caído en el “No importa que dice, sino quién lo dice” mismo caso de López Dóriga, o de su prefabricado sustituto, Loret.

Al concluir la conferencia, recordó que lo importante en estas próximas elecciones no es por quién votemos, sino, que lo hagamos con consciencia y con memoria. Que votemos con responsabilidad y que poco a poco vayamos logrando un cambio positivo en nosotros; cambio pequeño, pero que en conjunto logrará el cambio en México que tanto anhelamos. Lo cual, además de idealista, me pareció bastante sensato.

Desgraciadamente no obtuve imágenes de la conferencia pues mi cámara está averiada, por ello, subí la foto del flyer del evento; les pido disculpas.

Cristóbal Cano.