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Subí mi pene a la internet y esto fue lo que pasó.

Llevaba tiempo sin escribir nada… y es que no había pasado nada interesante en mi vida godinezca.

He estado ocupado, eso sí. No sabía que ser community manager fuera algo tan complicado en la praxis, más cuando manejas tres cuentas que están iniciando y conseguir tráfico orgánico es bastante difícil o más bien, laborioso. Por fin entiendo la necesidad de una tablet.

iphone-app-ligarEn mi anodino quehacer un día decidí hacer recurso de las apps y las páginas para conocer chicos. No es un secreto que muchos gays y heteros usan Tindr, Grindr, Manhunt y decenas de apps y websites en los que se puede ligar a gusto ya sea para un buen revolcón –esto del buen revolcón es relativo–, o para un dating y hasta es válido encontrar pareja en estos lares.

Tampoco es un secreto que me encanta el sexting. La noche anterior a mi primer día laboral me había puesto bien calentón con un güey y a la mañana siguiente, por no borrar las fotos: le envíe por error un paquete de imágenes privadas al jefe de recursos humanos de la empresa en la que iniciaba. Podrán imaginar la tamaña metida de pata: vergüenza total. Gracias al cielo, el jefe de RH es todo un profesional: hizo caso omiso y sólo me tocó escuchar un sermón –en privado– y deshacerme en disculpas.

El sexting me pone bien calentón –acéptenlo, a ustedes también–. Días atrás una amiga me dijo que en el mundo hay dos clases de personas “las que hacen sexting y las que lo niegan”. Hay una tercera clasificación: los que no saben usar la tecnología para putear.

Decidí, pues, internarme en el mundo de las citas por internet. Me dije a mi mismo: Cristo, YOLO ya no estamos en el 2007, ahora las cosas son más digitales, virtuales, y hasta el sexo virtual tiene la capacidad de ser real. Digo, actitud siglo XXI a full. Me liberé entonces de unos cuantos prejucios y boom, abri una cuenta aquí, una cuenta allá y listo: ¡A conocer pendejos!

La ventaja de estas aplicaciones y websites es que a diferencia del Facebook uno puede putear a gusto sin que todos se enteren. Además, cuando te encuentras a alguien que conoces, sucede lo mismo que si te lo encontraras en un table, un vapor o un cuarto oscuro: si están ahí es porque están buscando las mismas puterías que tú, es más, segurito que son aun más pervertidos.

Mucha gente las utiliza, tanto que si en el buscador escribes “Apps para” una de los primeras opciones en aparecer es “Apps para ligar” y ustedes y yo sabemos que nada te dice mejor qué está de moda y qué está haciendo la gente en la internet que los cookies.

Pero lo que empezó como un “a ver qué pasa”, terminó volviéndose un análisis sociológico de la fauna y la flora homosexual de Mérida, porque ah, en la viña del Señor, para todos hay y para algunos más que para otros.

Primero me registré sin fotografia porque sí, lo acepto, me daba penita. ¿Qué quieren? Vivir entre tantos mochos doblemorales hace que se te peguen sus cochinas mañas. Así, los únicos que me pelaron fueron los bisexuales casados que no querían mostrar su rostro y los que estaban buscando al amor de su vida. Ni pedo. Next. Cambio de estrategia.

Después subí un perfil con mi foto porque: no soy guapo, pero estoy de moda, putos. Ahí la cosa agarró más sabor pero seguía bien anodina. No más me pelaban los que querían el amor de su vida, algunos viejitos y dos que tres desubicados que se sentían bordaditos a mano –de estos hay muchos en la jungla asfáltica de todo el pinche mundo, y son bien divertidos de hacer enojar–.

Por último, dije otro “a ver que pasa” –por que no se crean igual y me daba miedito que reconocieran a mi amigo inseparable, porque fácil hay varias personas que podrían ver a Criss Jr. y decir: ¡A huevo ese es Cristo!– y subí algunas fotos de mi miembro. mean-girls-raised-hands

A ver levanten la mano quiénes ya vieron mi miembro en la web.

Aquí hay que explicar que las apps para putear en el smartphone funcionan con el GPS, es decir, nos van a enseñar a todos los calentones y buscones que hay en las inmediaciones de no sé cuántos kilómetros a la redonda y obvio, si tú los ves a ellos, ellos te ven a ti.

Y no pues guau. Ahora sí me llovieron solicitudes de amistad y mensajitos de todos los colores. Desde los hola recatados hasta otras cosas que no les voy a contar. Y no es que yo esté así súper guau, pero hay de donde, y bien.

Lo que quiero en verdad contar de todo esto es la cantidad de gente que yo no sabía que era homosexual, o bisexual, o pansexual o sexaholic que me contactó y van desde vecinos, compañeros de la universidad, hermanos de amig@s, primos de amig@s, y cientos de personas que a veces te topas en este infierno –o sea Mérida– y que ni por la cabeza te pasa que se la traguen doblada. Pero sí: se la comen toda.

La fauna y la flora homosexual en las apps es la misma que en la vida real: los mameyes y las divas insufribles: en este rubro también entran los que se quieren hacer a los intersantes y exitosos siendo fracasados. Los que te van a enseñar de qué lado masca la iguana, o más bien, de qué lado traga. Los barebackers que la sola palabra “condón” les altera y ofende. Los osos o más bien los gordos. Los casados con hijos que presumen su hombría y los que les gusta jugar roles más complacientes. Las chicas trans. Y un segmento emergente: los chichifos muertos de hambre y limosneros con garrote. Seria injusto decir que no he conocido a gente agradable y alguno que otro tipo interesante.

En el Gay Animal Kingdom lo más divertido es leer la clase de cosas que la gente publica y descubrirle sus puterías a la gente que conoces o a tus respetabilísimos vecinos, íntegros componentes de la sociedad.

Lo malo de las apps para putear es que ya te vuelves desconfiado de todo el mundo. De por si uno nunca confía en las personas que te dicen cosas como “no tengo Facebook” o “no uso Whatsapp” pero con estas apps como que te pones a pensar más bien a quien tienes a un lado.

Por último, si van a putear por la internet, no se olviden de tomar algunas precauciones:

  • Si cogen usen condón.
  • Definan bien su mercado y terminantemente establescan –para sí mismos, porque a los demás no nos interesa– sus must, sus dos y sus donts.
  • Saber lo que vales no implicar ser mamón. Porque al final estás igual de solo que los que andan en esa app.
  • Sí eres feo no te puedes dar el lujo de ser mamón y este es doble: si ere sun perdedor sin nada que ofrecer: no esperes a un güey en BMW.
  • No intenten hacerse a los insufribles e interesantes: así solo se ven ridículos.
  • Diviértanse.
  • No se estresen o enfades, el que se molesta pierde. Sólo usen la opción de bloquear y listo.
  • No se predispongan aunque como ya dije, tengan claro sus musts, dos y donts.
  • Si cogen usen condón

Cristo Cano.