Realismo

Las Chicas de alambre.

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La cosa hoy va de Las Chicas de Alambre de Jordi Sierra i Fabra, autor que según leí, en Wikipedia por supuesto, ha escrito casi una centena de novelillas y ha obtenido varios reconocimientos a lo largo de su  carrera.

Este libro me lo encontré en Facebook. Como ya todos han de saber –yo incluso tuve unos meses mi venta de garage en Facebook– hay una red impresionante de personas que compran y venden toda suerte de cosas, muchas nuevas y otras de medio peluche. Lo que gustes, en serio, sólo tienes que buscarlo en Facebook y seguro alguien te lo vende. Así pues, encontré varios libritos de la Serie Roja de Alfaguara por $25.00 M\N.

Las Chicas de Alambre cuenta la historia de un periodista Jonathan Boix, hijo de dos periodistas reconocidos, quien se embarca en una aventura internacional para encontrar a una ex modelo que lleva 10 años desaparecida: Vania, una modelo que a finales de los 80 era de las más importantes tops de la época y que desapareció sin dejar rastro después de la muerte de sus mejores amigas Cyrelle y Jess Hunt. 

Las tres modelos internacionales eran conocidas como las chicas de alambre por su extrema delgadez, sus lánguidas miradas y su aspecto famélico pero elegante, sofisticado y encantador. La muerte de Cyrelle y Jess tuvo que ver con las drogas y una vida vertiginosa que engulle a muchas de las celebridades que están en la cima del mundo. Después de sus decesos, Vania, desaparece sin dejar rastros de su paradero y Jonathan se encarga de buscarla por todo el mundo siguiendo muy malas pistas y tratando de armar un artículo que concluya con el esclarecimiento de la pregunta que ha estado en el aire por diez años ¿Dónde está Vania? y aún más importante: ¿Está viva o muerta?

La historia me pareció bastante mediana. Historia de aeropuerto, ideal para leer cuando no quieres escuchar a la persona que tienes a un lado y el viaje en el que te encuentras no es tan largo.

El autor disfruta con darnos detalles que por momentos se agradecen y por otros están de más, como cuando explica a sus lectores que es un sitcom, hecho que me pareció de lo más soso e innecesario en la novela. La historia daba para más. Aunque no se tratara de una novela negra el tema del asesinato pudo abordarse de una forma más interesante.

Algo que me molesto fue que el protagonista recorre el mundo para buscar pistas, mismas que no encuentra y que termina hallando justo en el lugar en que inició su viaje. Encuentra todos los detalles que necesita en una caja de fotografías y postales viejas que siempre estuvo en posesión de la tía de Vania, quien ha de ser una estúpida, pues en los diez años de desaparición de la top model, nunca se molestó en leer el remitente de unas postales viejas en busca de su paradero. Jon Boix, también es un personaje plano y muy moralino que ve a todos los demás desde un pedestal intelectual. Supongo que ese es el mal de los periodistas o de los que intentamos algún día serlo. Sin embargo por momentos me resulta chocante. 

En lo particular no es un libro que me haya gustado, pero tampoco deje de leerlo a riesgo de quedarme sin nada que leer en estas vacaciones. 

 

Cristóbal Cano. 

 

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El Lobo Estepario

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Siempre he pensado que un buen libro es aquel que te deja una enseñanza, sea ésta práctica, espiritual o intelectual… los libros maravillosos entonces, son aquellos que te cambian la vida. No sé qué espíritu, maligno o benigno, guío mis pasos hacia el librero de una amiga muy querida, y me hizo tomar exactamente esta obra escrita por Hermann Hesse, publicada en 1927. 

Este libro en definitiva no es para cualquiera. En efecto, únicamente lo entenderán quienes como Hermann, en algún momento de su vida se hayan dado cuenta de que están bastante locos. 

La novela trata básicamente de las anotaciones de Harry Haller, un ser humano complejo, ahogado en el sufrimiento y la insatisfacción del mundo y de la vida misma. Odia la vida, pero quizá odia más la muerte. Haller se conduce por el mundo pensando que está fuera de él. El personaje explora, según los críticos, la parte más oscura del alma humana de quienes se consideran a si mismos incomprendidos. 

Yo, opino diferente… el libro no explora la oscuridad, sino la insatisfacción, un realismo emocional crudo, bastante lastimero y enloquecedor que nos lleva a querer arrancarnos la vida o a perder la chabeta. La razón de estos males y como muchos otros, es conocida por todos: el amor. 

Hesse, publica esta novela 7 años después de terminar su fallida relación marital, a raíz de la profunda crisis espiritual, y yo supongo depresión, que esto le ocasionó. 

En la novela, Hesse nos cuenta la vida de Harry, con mucho material autobiográfico, un poco de fantasía y profundas reflexiones. Harry Heller, un hombre burgués, se cree dividido en dos almas: una humana a la que otorga todo aquello que es espiritual y sublime, y una lobuna, a la que dota de todo aquello que es agresivo y violento. Hermann nos habla de las personas que tienen planos demás: en un mundo con planos de menos; la frustración de la incomprensión, de la falta de amor, los sinsabores de la vida, el asco por sociedad que todos odiamos y sin la cual no podemos vivir… la pesadez de la vida misma. Explora la pluralidad de las personalidades y aborda la locura y el suicidio de una forma bastante cuerda y sensata. 

Este libro llegó a mi vida en un momento bastante atribulado. Lo que para Haller es “la navaja de afeitar”, para mí es “el piso de arriba”. Me sentí ampliamente comprendido por Hesse aunque creo, yo le he comprendido a él. El Lobo Estepario amplió mi perspectiva y me liberó bastante de mí mismo.

Ahora puedo decir que es una de las mejores obras que he leído. No porque la historia sea especialmente interesante, sino porque me vi reflejado en cada una de sus páginas. 

Cristóbal Cano. 

Cocka Hola Company.

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Esta novela es otro de mis regalos navideños. La persona que me lo ha obsequiado, ha dicho que lo eligió por su controvertira portada, a saber de que yo suelo ser algo controvertido en ciertas ocasiones y por lo general, siempre hago referencias o declaraciones de índole sexual.

Así ha llegalado a mí este libro de Matias Faldbakken, que promete ser una mordaz y deconstructiva crítica a la sociedad contemporánea. El autor de origen escandinavo, vuelca en ésta, la primera novela de su trilogía Misantropía Escandinava, todas sus ideas y frutraciones, quejas y reclamos, y todo eso que se nota, se ha pasado la vida cavilando en silencio y en compañía de un cigarrillo.

La novela comienza en el set de una película porno heterosexual, en la que uno de los actores masculinos, comete una grave infracción a las reglas de la casa porno, realizándole sexo oral a otro actor. Esto, nada más nos sirve para exponer el tono de la obra, pues cuando nos alejamos del set, se revelan situaciones que no pueden preverse al leer la contraportada.

El autor nos regala una serie de personajes estrafalarios, algo charados y poco comunes. Cada personaje, así como sus situaciones son una crítica a la sociedad y con ellos uno puede jugar al psicoanalista novato. Faldbakken nos cuenta la historia de Simpel, un librepensador, anarquista, sociópata y misántropo, esposo de una actriz porno y padre de un niño con un serio problema de comportamiento. Juanto a él están otros personajes transgresores como el actor porno que protagoniza las películas que produce su padre, el psiquiatra obsesionado con la pornografía y el travestismo, un hermitaño pornoadicto que vive a base de leche y migas de pan, un fabricante de detergente que practica el bondage y un alcoholico por elección que ha firmado un contrato para morir de alcoholismo.

Los personajes de Faldbakken rompen los canones y se azotan contra lo que es socialmente “esperado”. Viven una filosofía hedonista, la cual, consideran es la única manera sincera de vivir. Alzan la voz para gritar en la cara de quien lee, las ideas errantes que vagan fuirosas en la cabeza del autor.

Algo curioso y bastante analizable, es que todos los personajes del autor son adictos a “algo”, no importanto si esto es el Xanax, o las bebidas energéticas, la pornografía o la filosofía, la cultura o el BuSpar. Se tocan muchos temas como la falta de coraje, la hipocresía social, la sexualidad reprimida, el anarquismo, la violencia explícita o tácita, y lo interesante de toda esta crítica son las alegorias, las referencias, las alusiones y los comentarios del autor que desde su perspectiva se miran realistas y en ocasiones, bastante hilarantes. Despotrica en contra de la burguesía, el snobismo, la familia, el sexo, la pornografía, el arte, el pseudo arte, los artistas, los pseudoartistas, la educación, los pedagogos, el individualismo, el marketeado autoconcepto y un largo etcétera.

Según la crítica profesional –o sea, los que saben–, esta es una gran obra postmoderna que rompe seriamente con lo establecido. Yo, que soy profano, pienso que es simplemente otra novela de autores que tienen mucho sobre lo cual quejarse, pero que aún no alcanzan a comprender, del todo, todo eso que critican –Dios me libre y no sea este mi caso, precisamente ahora–. La intensión supongo, es presentar un argumento a velocidad vertiginosa que junto a una redacción altisonante impacte al lector. Sin duda el argumento es bueno, y la intensión comprensible, pero como suele suceder con este tipo de novelas furibundas y llenas de personajes estruendosos, el final se cae al no poder anudar todos los hilos. Esto no ocurrió tan evidentemente, porque el autor supo salir del atolladero, pero uno espera mucho más en base a todos los acontesimientos que el autor fue desencadenando en sus casi 420 páginas.

Considero que uno no puede deconstruir la cultura o estar en su contra sin antes conocerla. A su favor o en su contra, Faldbakken además de escritor es artista conceptual… ¿Si lo captan, no?

La novela es interesante, aunque a veces se pone algo lenta y nos marea. Se lee de un solo tiro, y es que no hay otra forma de leerla. Es divertida y entretenida, pero rayana en lo vulgar y en un anarquismo ya antes visto que al menos a mí, no me sorprende demasiado. Respetando la libertad de expresión, en nada nos afecta leer la obra y formarnos cada quien su propia versión de los hechos.

El final como menciono, quedó corto y a la vez no, pues la aceptación que Simpel obtuvo al final de la obra, da al traste de una manera bastante sorpresiva con todos sus planes. El hombre pretendía golpear a la sociedad con sus “acciones”, pero en ningún momento buscaba un nuevo orden que beneficiase a nadie. La paradoja resultante es bastante graciosa, aunque lamentable para el tipo.

Pienso que, uno no puede salirse del sistema aún lo intente, y es que éste, supongo, está tan bien organizado que incluso lo que no está aparentemente en orden, tiene cavida en él. Así, el sistema social prevee la aparición de esas personalidades “anarquistas” y éstas a su vez, también tienen una función en el engranaje social.

La novela de Faldbakken –a mi parecer, pues hay quien piense que nada más es una historia vulgar, soez y pornográfica–, es bastante compleja aunque nada revolucionaria y es que como bien dicen, no hay nada nuevo bajo el sol.

Cristóbal Cano.

 

La Novia Oscura

Publicada en 1999 y ahora reeditada por Alfaguara, La Novia Oscura es una novela de investigación y ficción, escrita por Laura Restrepo, una de las autoras más destacadas de Colombia.

La Novia Oscura nos habla de La Catunga, Tora, un pueblo ficticio a las orillas del río Magdalena, cuya particularidad es ser la zona de tolerancia más grande e importante de Colombia. Surge en La Catunga la historia de Sayonara, niña mestiza de ojos chinos y largos y frondosos cabellos negros, quien con el tiempo se convirtiera en una seductora mujer, y en la prostituta más reverenciada de Tora. El personaje de Sayonara, está rodeado por halo de eterno misterio y como mujer se muestra muchas veces inasequible, indómita, altiva y sobre todo ensimismada en dubitaciones que nadie más que ella conoce.

Como Sayonara ya no es más que recuerdo, para llegar a ella tienen que escucharse las voces que la remembran. Voces testimoniales como la de Todos Los Santos, prostituta y matrona quien albergó en su casa a la Sayonara, y quien la adiestró e introdujo en las artes del amor pagado; voz como la de Sacramento, el niño idealista que quería componer la humanidad y que ya de grande, no pudo lograrlo; las anécdotas de Olguita, prostituta atacada por la poliomielitis pero muy diestra y avezada del oficio amatorio; los vericuentos de la Machuca, puta letrada y ávida de pasiones que no son de su época; también hay que escuchar a la Fideo mujer enjuta que se niega a morir en su hamaca, no sin antes aportar ella también sus memorias al imaginario colectivo que conforma el misticismo Sayonara. Estos y algunos otros testimonios como el de Mister Brasco o el de los hermanos Mantilla proveen los hilos a una mujer periodista que después urde la trama que nos revela a Sayonara, la bienamada, la novia oscura, la que lleva en el nombre el mismísimo adiós.

Transitando las calles de Tora, también se recorren esas memorias que conforman no sólo a Sayonara, sino a una parte de la sociedad tan mitificada, rechazada y a veces atisbada de pobreza. La novela en cierto modo dignifica a la puta pero no de una forma idealista, no las vuelve heroínas, no las compadece ni exime de responsabilidad y menos aún las justifica en sus porqués. Por el contrario, las muestra humanas, con móviles y con pasiones, con pesares, con errores y esperanzas. 

Las prostitutas de La Catunga atienden principalmente a los petroleros de la Tropical Oil Company, quienes periódicamente bajan al pueblo de Tora para enterrarse en el calor de la entrepierna de una mujer que es suya hasta donde su dinero pueda pagar. La Estación 26 de la Tropical Oil Company se alza en la selva como un faro de progreso, de  modernidad y de bienestar entre la inmundicia, la pobreza, la hambruna y la cólera que atacan a los pueblos cercanos y es por eso que los hombres viajan desde lejos para poder encontrar empleo en ella. Tal es el caso de Sacramento, quien parte para La Troco con la misión de hacerse de fortuna y así sacar de la vida indigna a Sayonara. “¡Llegaron los peludos!” gritan las mujeres de Tora, al ver que ya se acercan los hombres de cuerpo curtido que después de trabajar arduamente en la Estación 26, vienen al pueblo a comprar el amor  y los aromas de una mujer.

La novela va explorando el cuerpo femenino que es tan esencial para ésta historia, y que en analogía de la sociedad misma, puede ser sagrado o corrupto, feroz y afable, alzarse a la eternidad o descender hasta el olvido. El cuerpo femenino es visto desde la mirada de la sociedad, es analizado desde los recovecos religiosos que se ocultan tras una moral distraía, y en él, se hace un análisis cultural de los arquetipos de la esposa y de la prostituta. Pero no sólo el cuerpo se analiza por agentes externos al comercio sexual, incluso, como instrumento de trabajo, el cuerpo es escrutado continuamente por la moral de las mismas prostitutass de Tora; moral que aunque muy propia de cada una, puede llegar a ser tan rígida como cualquiera y es en este punto donde los resabios adquiridos con el cristianismo se vuelven más aguerridos y espinosos, pues pese a que la puta desempeña su oficio sin inhibiciones, el látigo del remordimiento católico las lastima haciéndoles pensar que las enfermedades venéreas que contraen son castigo por la vida que eligieron. 

Con la “Huelga del Arroz”, la autora hace referencia a un evento que creo, fue parteaguas en la historia de Colombia y las demás revueltas que tuvieron lugar en su país. 

Aquí transcribo un párrafo que me gustó mucho por su carga emocional y que, me recordó el sentimiento. La voz es la de Sacramento, quien siente el derrumbar de su vida cuando descubre el amorío entre su amada Sayonara, y su amigo el Payanés. 

“Me bastó ver cómo se miraban para darme cuenta de todo… Sentí un mordisco en las entrañas y unas ganas grandes de caerme muerto, y me vino con náuseas, como bocanada agria, el sabor quieto de la muerte, y lo que para ellos era vida para mí era muerte, y cada vez que lo cuento vuelve a matarme como si volviera a vivirlo… ¿Celos? No, antes eran celos los que me abrasaban, pero ahora era peor porque como le digo era pura muerte, pero de la retorcida, no de la temperada.”

Laura Restrepo.

 

Laura nos cuenta una historia que a veces es verdad y a veces es ficción, pero siempre pasional y llena de matices. Su prosa rica y exuberante es por momentos diáfana, por momentos oscura, pero siempre hechizante, aterciopelada, sedosa y sensual. La novela vale muchísimo la pena y es que su forma y la estructura que la autora decidió emplear en su construcción son excelentes. Dense el tiempo y el regalo de leerla. 

Cristóbal Cano. 

La Virgen De Los Sicarios.

Hace varios años –yo le calculo unos 7 quizá más–, que mi hermana tiene un ejemplar de La Virgen De Los Sicarios, de Fernando Vallejo, y que no había querido leer porque una vez –que ya no alcanzo a recordar muy bien–, cuando tenía como 14 años intenté leerla y le agarré mal sabor de boca porque a esas, yo era un simio carente del hábito de la lectura. La puerta a la literatura que en ese confuso entonces había yo abierto con Drácula de Bram Stoker, se cerró violentamente con la novela de Vallejo, y es que además su lenguaje enrevesado –en ese entonces, vuelvo a decir–, no colaboró nada para que yo siguiera leyendo. Después de la mala experiencia, esa puerta literaria se mantuvo cerrada hasta que bien pasé los 18 y ahora, heme aquí, ante la novela de sicarios de Fernando que hoy día, me ha parecido excelente.

La novela enmarcada en Colombia, nos cuenta un Medellín que en la década de los 90 estaba muy lastimado, violentado y cansado hasta de si mismo, principalmente por los enfrentamientos que tenían lugar en el país, y que protagonizaban las mafias que se andaban matando entre sí, llévandose también a varios terceros. Ante esto, y por lo que puedo entender, es que el pueblo no tuvo otra alternativa que elegir la Ley De Herodes, en la que hay que chingar primero, para que no se lo chinguen a uno y ante todo, no dejarse chingar. 

Fernando nos cuenta un regreso al Medellín de su infancia,  que de aquel entonces ya nada conserva. Casado también de los devenires de la vida, Vallejo nos narra en forma escueta, enrevesada, irreverente y cruda la realidad de ese Medellín al que arribó años después, y que ya no reconoció.Varios temas se tratan en la historia, pero el principal es la violencia que al principio se aborda mojigatamente, hasta con cierto temor; pero que después, ya cuando las páginas avanzan y el autor se encaja en esa misma violencia, la va abordando con una naturalidad alarmante. Otro tema son las relaciones homosexuales que el autor entabla con dos muchachitos que son sicarios y que contrastan con los ideales de violencia machista que se pueden llegar a tener en las sociedades latinas, pero que pasan a segundo término. 

La historia es amena y si se tiene un tiempito, se lee en un día y se la pasa muy bien. Arranca varias carcajadas y es un producto que vale la pena analizar más a fondo, pero eso le toca a los colombianos que vivieron o que viven esa realidad,  y que es propiedad de ellos; mientras que los demás, tan sólo podemos idealizar y temer desde afuera. Yo se las recomendaría  a los chamacos de tercero de secundaria para que miren lo que nos están pasando en México y lo que debiéramos evitar si no nos va a llevar la chingada a todos. 

El autor también nos regala frases MEMORABLES, dicho con mayúscula, pues en serio, son buenísimas y dignas de un Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce. Vale mucho la pena y no se pierde nada al leerla si no muy al contrario… y es que ni tiempo quita.

Como ya se habrán dado cuenta, me encanta la literatura colombiana o es que la vida me lleva a ella, sin que yo ponga resistencia. Yo ya me voy.

Y que te vaya bien,

que te pise un carro

o que te estripe un tren.  

 

Cristóbal Cano. 

El Sol Desnudo.

Asimov nos cuenta cómo Elijah Baley, un detective terrícola es llamado a presentarse en el lejano planta Solaria. Sus servicios son requeridos pues en Solaria se ha cometido un crimen: el primer asesinato en 200 años. Baley bastante renuente, se obliga a sí mismo a cumplir con su deber, por lo que decide irse al lejano planeta y resolver el crimen que se ha cometido. Al llegar a Solaria es recibido, sin esperarlo, por un antiguo compañero suyo, R. Daneel Olivaw, un robot auroriano que es designado para acompañar a Baley en esta misión. Al llegar a Solaria, Baley, se enfrenta con muchos óbices para resolver o intentar resolver este crimen, pues la sociedad solariana dista mucho de la sociedad terrestre y por ende sus costumbres y expectativas son totalmente diferentes, siendo estas diferencias los obstáculos que le impedirán a Baley, realizar su trabajo como él está acostumbrado. 

El Sol Desnudo fue publicado en 1957, escrita como ya mencioné, por Isaac Asimov. Es parte de la la Saga de los Robots, por lo que esta novela también explora las implicaciones de Las Tres Leyes De La Robótica, así como los límites de estas leyes, y su interacción en menor o mayor medida con la sociedad y las necesidades humanas. Asimov, también explora las cualidades de una sociedad sustentable y como estas cualidades y necesidades se ven afectadas por la existencia de la mano robótica. Por último se aborda el tema de la diferencias sociales que la economía, los beneficios y los robots pueden provocar en dos sociedades muy lejanas, creando diferencias abismales y autoimpuestas en ellas.

Creo, que Asimov también se mofa de la sociedad de su época, al llevar el concepto de tabú, prejuicio y de “ideas fijas” hasta otro nivel, o más que eso, hacia otros temas que generalmente no están relacionamos con aquellos conceptos y que difícilmente pudieran ser tomados como tales. De esta manera se burla de la sociedad quien crea e impone la moral, la ética y a su vez, impone lo que debe ser tildado de inmoral, antiético o indecente. 

La novela es muy sencilla, no cuesta nada leerla y es que tampoco son muchas páginas. La misma sencillez es la que la hace muy interesante y es que al leerla uno se relaja; el texto tampoco exige demasiado. Algo que llama la atención es como el crimen es resuelto por medio de un serie de entrevistas, el razonamiento y la deducción, ya que a Baley, jamás se le da acceso a evidencias de ningún tipo y tampoco a la escena del crimen. 

Cristóbal Cano. 

La Esquina De Los Ojos Rojos.

Para entender esta historia, hay que prestar atención a las paredes, a los muros, a las bardas, pues en ellas se cuentan las historias de este barrio. Las historias se relatan con tinta en aerosol, a punta de pilot, con las formas del stencil. Los grafitis nos hablan de las cosas que suceden en un barrio bravo de la ciudad de México, del cual, jamás se revela el nombre, pero que con nuestra imaginación y experiencia podemos colocarle el nombre de alguno de los barrios más fieros de aquella ciudad.

Esta novela nos habla de sicarios, de la falluca, del bisne, de la droga, y del colorido de este Barrio, hogar de muchas personas y marco de tantísimos vericuentos. La historias comúnmente acaban ilustradas en los murales de la ciudad, contadas por los grafiteros y los nombres de sus protagonistas, acaban garigoleados en la Cruz de Caoba, la de la Esquina De Los Ojos.

La Cruz De La Esquina no discrimina. No importa si se es hombre o mujer, niño o adulto; no importa el color de piel, ni el oficio. Basta sólo una condición para pertenecer a la larga lista que se escribe en la Cruz: que la muerte haya llegado de forma violenta.

Escrita por Rafael Ramirez Heredia, la novela comienza relatándonos el que hacer de una pareja de sicarios. Jóvenes que han encontrado una forma de subsistir entre las calles del Barrio. Después nos habla de los capos capos, los que ostentan el poder y mueven los hilos. Tímidamente, el autor nos habla de una mujer, de quien no se espera, se convierta en pieza clave en la historia. La mujer es viuda y madre de una hija de moral distraída, de cascos ligeros y tanguita fácil. La muerte de esta hija, cambia por completo a la mujer, quien traza una línea de venganza en contra de quien ella sabe, ordeno escribir el nombre de su hija en la Cruz de Caoba.

El estilo en que el autor relató la historia, quizá no es de mis favoritos, pero admito que no habría mejor forma de contarla; ¿De qué otra forma se contaría una historia como esta?. La historia es buena, matizada, y los personajes evolucionan para cuando el final llega. Deja un buen sabor de boca, sobre todo por su escritura de fácil digestión, tan coloquial que es rayana en lo vulgar.

Cristobal Cano.